
Como cada año, cuando la Cuaresma llega al Convento el grupo de fieles del Santísimo Cristo de la Misericordia realiza sus cultos anuales en honor a este antiquísimo crucificado, que llegó a nuestra localidad en los tiempos de la fundación del templo mercedario.
Para la ocasión, se realizó un altar temporal que presenta cambios respecto al montado en años anteriores. Se mantiene el mismo dosel y la misma candelería, de cera blanca, aunque se ha optado por recrear un monte con flores silvestres y plantas herbáceas salpicadas, que simula con naturalidad el Calvario, y sobre este está clavado en posición vertical el Cristo de la Misericordia, que lleva potencias y corona de espinas de plata, y sudario liso.
Las mismas flores, mezcladas con hojas verdes, se han empleado en las jarras, en las que los tonos morados destacan sobre el resto, lo que da armonía al conjunto, que ha podido ser contemplado en el antiguo templo conventual durante la segunda semana de Cuaresma.



