
En la segunda semana de la Cuaresma, la Hermandad del Cautivo celebra sus cultos anuales en honor a sus Sagrados Titulares, Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima de la Amargura. Unos cultos que tuvieron lugar en su sede canónica, la Iglesia Parroquial de Santa María del Alcor.
Para la celebración de estos cultos, la priostía de la corporación del Miércoles Santo montó un altar efímero siguiendo el plan de altar de años anteriores, con las Sagradas Imágenes de la Hermandad dispuestas en dos alturas distintas. Así, a los Sagrados Titulares se les unía San Juan Evangelista, la imagen tallada por el escultor-imaginero visueño D. Ramón Martín hace unos años, con una distribución similar a la que tienen en el retablo en el que reciben culto diario durante todo el año.
Nuestro Padre Jesús Cautivo se encontraba cobijado por un dosel rojo, estando ubicado en la parte central y de mayor altura de este altar efímero, sobre la peana del paso de palio de la cofradía. Lucía túnica de tisú blanca bordada en hilo de oro por el hermano mayor de la Hermandad, D. Diego Muñoz Roldán. También portaba potencias de plata sobredoradas.
Por su parte, María Santísima de la Amargura lucía saya de terciopelo azul bordada también por el hermano mayor de la Hermandad en hilo de oro fino, con un manto liso de terciopelo burdeos recogido en la cintura de la Virgen y una toca de sobremanto. Portaba sobre sus sienes su característica corona de salida, puñal en el pecho y distintos broches y joyas sobre el tocado o la cinturilla de color dorada con bordados en oro. La Virgen de la Amargura estaba en la altura más baja del altar, al igual que San Juan Evangelista, que lucía nimbo de plata, túnica de terciopelo verde y mantolín de terciopelo burdeos bordado.
A lo largo del altar se encontraron distintos ramos de flores, tanto en jarras de plata procedentes del paso de palio como en ramos colocados a los pies de las Sagradas Imágenes, compuestos por claveles rojos con algo de verde. Además, los puntos de luz se colocaron de forma simétrica, formando cuatro pirámides con sus alturas, utilizando cera blanca y candelabros del paso de palio. En la parte central, además, había piezas de platería y una pequeña imagen de plata de la Inmaculada Concepción, advocación que también posee la Virgen de la Amargura.
Para completar el altar, tanto en el frontal del altar en las dos alturas como en las barandas del altar mayor del templo parroquial se colocaron piezas de terciopelo burdeos, el color de la Hermandad. Respecto a las barandas, estas piezas estaban rematadas en su parte superior por paños blancos con conchas de oro, mientras que en la altura más baja del altar un paño de tisú bordado en oro embellecía el montaje realizado por esta priostía.
Este altar estuvo montado para el Solemne Triduo que celebró la Hermandad, entre los días 21, 22 y 23 de febrero, además de para la Solemne Función Principal de Instituto, que se llevó a cabo el sábado 24 de febrero. Posteriormente, los cultos finalizaron con el devoto y filial besamanos a Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima de la Amargura, que tuvo lugar en su capilla del templo parroquial.



