
La primera mitad del mes de julio está marcado en El Viso del Alcor por los cultos que la Hermandad del Carmen celebra en honor de su Sagrada Titular, Nuestra Señora del Carmen. Para estos cultos, la priostía de la corporación montó un altar efímero en el altar mayor de la Iglesia Parroquial de Santa María del Alcor, sede canónica de la Hermandad, de forma que la Santísima Virgen presidió el templo durante estos días de Septenario.
El altar fue montado a dos alturas, estando la Sagrada Imagen ubicada en la parte central de la altura superior. El principal estreno de este año 2024 se encontraba en el atavío de la Sagrada Imagen, ya que el Niño de la Virgen estrenaba túnica de terciopelo marrón bordada en oro, realizada por D. Miguel Ángel Crespo Martín. Continuando con el ajuar de la Santísima Virgen, Nuestra Señora del Carmen lucía el escapulario bordado en oro conocido como el de «D. Manuel», manto de brocado beige donado por la Barriada del Carmen, toca de sobremanto, fajín militar y escapulario de mano, además de los tradicionales atributos como las coronas, el cetro y la medialuna.
A ambos lados de la Sagrada Imagen se disponían puntos de luz utilizando candelabros de plata, distribuidas las piezas de manera simétrica en el altar aprovechando las distintas alturas de los candelabros. Respecto a las flores, cuatro jarras de flores se distribuían en la altura inferior del altar, teniendo ramos florales en tonos blancos compuestos por claveles, lilium, astromelias y limonium. Entre las jarras de flores se encontraban, sobre pedestales dorados, jarras con flores de talco, completando el altar distintas piezas de platería y credenciales.
Para finalizar el montaje de la priostía, las barandas del altar fueron cubiertas por colgaduras de color beige con un galón dorado, siendo el color beige un color identificativo de la advocación de Carmen junto al marrón carmelita. Colocados sobre una altura superior a las de las barandas se colocaron dos grandes centros de flores compuestos por las mismas flores que las jarras del altar, rematando el montaje con el bacalao y el banderín corporativos de la Hermandad.
Este altar efímero fue usado durante la mayor parte del Septenario en honor a Nuestra Señora del Carmen, finalizando este con otro montaje distinto al estar expuesta en devoto y filial besamanos la Santísima Virgen en la última jornada del Septenario.



