
En el ecuador del mes de julio, la Hermandad del Carmen modificaba algo el altar efímero montado en el retablo mayor de la Iglesia Parroquial de Santa María del Alcor. Esto se debía a la veneración de Nuestra Señora del Carmen, Sagrada Titular de la Hermandad.
Justamente el día 15 de julio, coincidiendo con la última jornada del Solemne Septenario, la Virgen del Carmen baja del altar ubicado en el presbiterio del templo parroquial. La candelería del altar se mantenía dispuesta de forma similar, manteniendo también las credenciales y las piezas de platería. Por su parte, la Sagrada Imagen era colocada en una peana recubierta por un damasco de color crema, justo delante del montaje.
Debido a la reciente restauración a la que fue sometida la Sagrada Imagen, el besamanos tradicional fue sustituido por una veneración. De esta forma, los fieles y devotos podían rezar ante la Santísima Virgen, sin besarle la mano, ya que la Virgen del Carmen fue repuesta al culto apenas unos días antes, pudiendo besar el escapulario que porta en la mano la Sagrada Imagen. Esta veneración estuvo abierta tanto antes como después del Solemne Septenario.
Algo que llamó mucho la atención de este montaje fue el cambio del exorno floral. Tras un exorno compuesto por flores en tonos rosas, para esta veneración el exorno floral estaba compuesto por ramos con rosas de color naranja, algo de verde y unas mariposas artificales que aparecían entre las distintas rosas. Unos ramos que destacaron por su originalidad, tras haber tenido unos ramos más clásicos los días previos.
Esta veneración permitió que los fieles y devotos se acercasen de nuevo a la Virgen del Carmen en la jornada del 15 de julio, vísperas de su Festividad Litúrgica. Tras este día, llegaría la Solemne Función y la procesión triunfal de la Santísima Virgen por las calles de El Viso del Alcor en el año de su Centenario Fundacional.



