
La cuarta semana de la Cuaresma de 2025 llegaba a su final tras la celebración del Solemne Quinario a Nuestro Padre Jesús de la Redención, Sagrado Titular de la Hermandad de la Redención y Esperanza. Así, este cuarto domingo de Cuaresma, conocido como Domingo de Laetare, el Señor de la Redención baja de su altar para ser expuesto en devoto besamanos.
Ataviado con la túnica morada de sarga y mantolín de terciopelo morado, el Señor se encontraba a los pies del altar mayor de la Capilla María Santísima de la Esperanza, sede canónica de la corporación del Martes Santo. Así, los fieles y devotos podían acercarse a este templo de la Barriada del Carmen a venerar a la Sagrada Imagen.
La priostía de la Hermandad mantuvo para este besamanos el mismo montaje realizado que para los cultos, añadiendo a las plantas del Señor de la Redención un ramo de flores que estaba compuesto por las mismas flores que las jarras que flanquean el altar, con tonos como malvas o violetas. Al lado del Señor, además, se colocó un pedestal de madera dorada recubierta con terciopelo rojo, teniendo flecos en la parte superior e inferior, y añadiendo un ancla bordado. Este elemento se utilizó para colocar el pañuelo que los devotos usarían para limpiar las Manos del Señor tras besárselas.
Con este besamanos finalizaría los cultos en honor a Nuestro Padre Jesús de la Redención, que se mantendría presidiendo la Capilla María Santísima de la Esperanza hasta la finalización de la Semana Santa de 2025. A partir del Lunes de Pascua, sería la Virgen de la Esperanza quien volviera a presidir este templo en la Barriada del Carmen.



