La deuda



En el debate preelectoral de Canal 12 del mes de mayo se pregunta a los candidatos a la Alcaldía si contemplan en su programa de gobierno la posibilidad de ampliar el número de monumentos en El Viso alegando que es un símbolo de identidad. En la Función del día 12 la Hermandad expone que ya es hora de realizar un monumento a la Virgen aprovechando el 15 Aniversario de su Coronación. El Sr. Alcalde emite a continuación un comunicado anunciando que tiene intención de ejecutar ese monumento apelando al esfuerzo de visueñas y visueños. Se cierra el círculo y todos felices.

En el texto que el miembro de la Hermandad lee en nombre de su Junta de Gobierno se da por hecho que las visueñas y los visueños tienen una DEUDA con la Virgen y que por eso hay que realizar el monumento.

Si nos paramos a pensar un poquito ni fue el momento ni fueron las maneras. Una gestión responsable y madura de un hecho como este requiere de unas reuniones previas entre las partes donde cerrar un acuerdo previamente estudiado por una serie de personas relacionadas con la materia (arquitecto, Concejal de Urbanismo, representante de la Hermandad, Parroquia, director artístico de la obra, etc), porque, de lo contrario, si el proceso se empieza “lanzando los tejos” a ver quién los recoge, puede pasar que el personal se sienta con el derecho a opinar, generando, a la postre, una cantidad de ideas tal que, para contentar a todo el mundo, la obra final resulte ser un mejunje con una calidad artística cuestionable en un entorno físico poco apropiado.

Y si nos paramos a pensar un poquito más podríamos llegar a preguntarnos si ese monumento es necesario y prioritario en este momento, excusándose en una fecha irrelevante como es un 15 Aniversario. Este tipo de obras suelen suponer un coste elevadísimo y en el pueblo quizás haya otras necesidades de mayor urgencia por resolver. ¿Realmente tenemos las visueñas y visueños esa DEUDA con la Virgen? ¿Para qué serviría ese monumento al aire libre más allá de para decorar una plaza? Tenemos varios retablos cerámicos de nuestra Patrona distribuidos por la geografía local y a la inmensa mayoría de la población les son indiferentes, apenas se detienen unos segundos a contemplarlos.

Permítanme poner el dedo en la llaga. Falta autenticidad y sobran adornos porque estamos llenos de vacíos. ¿Para qué queremos una reproducción en bronce situada a la intemperie si la imagen original se ve sola durante casi todo el año? Seguramente el monumento que la Virgen quiera sea el de estar rodeada de devotos todos los días del año, no solo en las tres semanas que duran las fiestas de septiembre. Seguramente también le gustaría ver repleta de fieles la misa de los sábados donde se reza “la Sabatina” en su honor en vez de presenciar el número tan escaso que allí se concentra. Hagan el esfuerzo un día cualquiera, es penoso acercarse a la parroquia y contemplar las personas que se acercan a Ella para rezar ante su presencia, para pedirle, para acompañarla. Ese es el monumento que seguramente quiera nuestra Patrona, esa es en realidad la DEUDA que tenemos las visueñas y los visueños con Santa María del Alcor Coronada.

Francisco Frade


Cofradías El Viso no se hace responsable de las opiniones aquí vertidas, siendo éstas propiedad de su autor.
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